—¿¡No son demasiados!?— Exclamó el joven con el telescopio en mano, observando hacia el borde de la barrera mientras decenas de personas pasaban a través de los túneles
—Definir eso es cosa de la patrulla fronteriza, lo único de lo que tenemos que encargarnos es que "ellos" no pasen entre medio de los refugiados—. Un hombre alto, de piel pálida y temple sombrío arrebataba el telescopio de las manos temblorosas del joven. Rápidamente mueve su vista hacia los otros túneles, dando un suspiro de alivio al ver que la mayoría ya habían sido sellados apropiadamente con sellos sagrados.
—De todas formas ya pasó lo peor... Teniendo en cuenta los reportes de los exploradores, uno esperaría una presencia mucho más agresiva de infec-
—¡AUXILIO!
Por un momento todo el mundo se paraliza, los guardias alrededor de las entradas, la gente que hasta hace pocos segundos se encontraba corriendo desesperadamente hacia el interior de la capital... Todos fijaron su vista hacia el único túnel que seguía abierto, y poco a poco... Una tenue luz carmesí comenzaba a pintar las rocas de las paredes.
Al ver la luz, los ojos de muchos de los presentes reflejaban absoluto terror, varios de ellos comenzaron a gritar a todo pulmón comenzando una reacción en cadena de gente huyendo despavorida lejos del túnel. Los guardias trataron de detener el flujo interminable de refugiados para seguir con los procedimientos de ingreso apropiados, pero no había caso... La absurda cantidad de gente comenzó a abalanzarse encima de ellos e incluso algunos de los guardias comenzaron a huir hacia el interior de la ciudad.
—¡SE-SEÑOR! ¿¡QUÉ HACEMOS!?— El joven claramente también estaba preparado para comenzar su huida hacia los pies de la torre subterránea en la que ambos se encontraban parados, pero en medio de todo el caos, parecía que la cosa que más temía era desobedecer las órdenes de su maestro.
—Tch Tendría que mantener mi boca cerrada. Honorith, activa el glifo y comienza el proceso de evacuación de la torre. Los que puedas pelear con armas o hechizos a distancia son bienvenidos a acompañarme—. El hombre finalmente retrae el telescopio a su forma más compacta, guardándolo dentro de su saco para comenzar a avanzar hacia un círculo tallado en el suelo de piedra de la torre.
—¿¡Va a bajar usted solo!? ¡N-no puedo permitir eso, señor, al menos deje-!— El hombre levanta la mano, devolviendo una cálida sonrisa como primera respuesta.
—Eres un excelente mago, Honorith, si algo me pasa, la guardia en esta torre necesita a alguien que los lleve de forma segura hasta la ciudad, asegúrate de ayudar a todos los refugiados posibles mientras vayan evacuando.
La cara del joven aún mostraba un montón de dudas, agarrando la pieza de tiza que tenía que usar para completar el círculo mágico con bastante fuerza, claramente no quería dejar a su maestro a su suerte.
—Me ofendes muchacho... ¿En serio me crees tan débil como para no poder defenderme por mi cuenta?
—¡N-no es eso! Es solo que...
—Sabes lo que tienes que hacer, los que conseguimos este tipo de fuerza la usamos para proteger a los débiles, y hay muchos de ellos que ahora mismo necesitan a alguien que los defienda y otro que los ayude. Confío en que cumplirás tu tarea.
El joven respira hondo, agarrando su grimorio firmemente con una de sus manos para luego abrirlo y comenzar a recrear el resto del círculo a partir de una de las páginas en su libro.
—Señor Weltgard... Tenga cuidado, tanto yo como el resto lo seguiremos esperando para las clases de la siguiente semana, no vaya a faltar...
El hombre sonríe, acompañando el gesto con una sutil risa que apenas él es capaz de escuchar. Mientras el círculo mágico debajo de sus pies comienza a brillar, una frase más sale de su boca a la par que las runas reaccionan entre sí para comenzar a transportar su cuerpo.
—Sería indigno de un maestro llegar tarde a su propia clase, estaré ahí como sea.
Sin tener tiempo para darle una respuesta, el cuerpo del hombre desaparece en un instante envuelto en un polvo azulado que queda como restos parecidos a la ceniza en el suelo. El joven observa con preocupación el espacio vacío que acababa de quedar en el centro del círculo, cerrando sus ojos mientras recitaba una vieja oración de la que había olvidado su origen.
Luego de un suspiro, el joven toma toda la voluntad que tiene y comienza a bajar rápidamente por las escaleras de la torre, avisando a todos que el organizador de esta operación había ido al frente para pelear, ordenando la evacuación total. Algunos de los guardias y magos en la torre dudaron al escuchar sus palabras, pero al oír el tono determinado en el que daba las órdenes, ninguno de ellos se negó a seguirlas
Mientras la torre entera intentaba ayudar a todos los presentes en los canales subterráneos de Belkheim, un hombre caminaba solo hacia los túneles... No... Un ser que había perdido su humanidad hacía mucho tiempo, al igual que la mayoría de los refugiados que aún pasaban corriendo frente a él. Ver las expresiones de terror en sus rostros solo hacía que su paso se apurase aún más en dirección contraria hacia donde todos estaban huyendo.
Demonios, Elfos, No muertos, algún que otro humano... Para él era increíble la diversidad de gente que una ciudad como esta era capaz de atraer, pero después de todo para muchos... Esta era su última opción.
—Disculpe, caballero, puede correr hacia la torre en la distancia, debería ser seguro. Pero necesito información. ¿Qué vio dentro de los túneles?— El hombre detiene a uno de los refugiados que acababa de salir de la entrada, segundos antes de ver al hombre a la cara, estaba gritando en un pánico indescriptible, pero... Sorprendente, al ver su rostro... Este parece calmarse y ser capaz de responder.
—Infectados... No... Variantes, varias de ellas... Vi cómo una desmembraba a un demonio como si fuera un fajo de heno... Ellos... Ellos...
Justo cuando parecía que el pánico iba a volver a consumir al refugiado, el hombre le da dos palmadas en el hombro mostrándole una sonrisa reconfortante.
—No tienes que preocuparte por los detalles, ve, ayuda a quienes puedas en el camino. Si queremos diferenciarnos de ellos que sea por nuestra amabilidad—. El refugiado asiente y continúa corriendo pasando por un costado del hombre, mientras él se gira, este puede ver cómo varios de los refugiados parecen estar ayudando a los heridos para seguir caminando hacia la ciudad
—(No se preocupen, esta puede ser su última opción, pero voy a asegurarme de que haya sido la correcta.)
Finalmente el hombre se detiene a unos cuantos metros de la entrada del túnel, cerrando sus ojos, trata de concentrarse para escuchar los sonidos ahogados entre la piedra. Uno pensaría que podría escuchar gritos de auxilio o respiraciones agitadas, pero... No. Lo único que podía escuchar eran pedazos de cristal crujiendo entre ellos.
—Si aún había alguien ahí... Lamento haber llegado tarde, pero no se preocupen, conmigo finalmente podrán descansar en paz y por sobre todo...—
El hombre toca el guante en su mano derecha, en él, inscripciones de 3 círculos de magia arcana combinados, aquellos que aún no tuvo la oportunidad de enseñar a sus estudiantes. Colocando su dedo encima de uno de ellos, su mano entera comienza a brillar como si la hubiera metido en un horno industrial y finalmente... El hombre apunta con su mano detrás de sí sin dejar de mirar hacia adelante.
—No voy a dejar que lastimen a nadie más...
De su mano una poderosa ráfaga de proyectiles mágicos salen disparados directamente a la piedra que formaba parte del puente en el que estaba parado. Al impactar estos explotan con una violencia que haría varias operaciones mineras morirse de la envidia, y con ese impacto, esa parte del puente queda completamente destruida, cortando su camino de vuelta a la torre y a la ciudad.
—En momentos como estos ciertamente agradezco tener ayuda de la realeza, supongo que su majestad no habrá presenciado a nuestros visitantes mientras aún estaba vivo, ¿no?—
Los brazaletes posados en los brazos del hombre comienzan a temblar de forma incontrolable, haciendo que estos cuatro salgan volando de sus muñecas para comenzar a levitar en el aire a unos pocos metros al lado de él. En ese mismo lugar, un flash de luz cegador comienza a tomar forma, una forma humanoide... La energía toma lugar entre los brazaletes, usando dos como brazos y dos como piernas, y cuando finalmente tiene forma... Él responde...
—ᚾᛁ, ᛁᚴ ᚼᛁᚠᛁ ᛁᚴᛁ ᚼᛆᚠᛏ ᚦᛅ ᛋᚴᛁᛘᛏᛅᚾ, ᛁᚾ ᛁᚴ ᚠᛁᚾ ᛁᛚᛋᚴᚢ ᚦᛁᚱᛅ— Mientras responde en un idioma prácticamente inentendible, las piedras que habían quedado esparcidas por la explosión comienzan a volar alrededor del ser, incrustándose en la superficie como si estuviera recuperando su piel. Finalmente, un cuerpo queda al lado del hombre con aspecto más parecido a lo que podría ser un golem, con la esencia de su energía aún brillando por debajo de su cuerpo.
![[Imagen del golem]](/_next/image?url=%2Fimages%2Foneiros%2Faedric%2Furdmal.webp&w=3840&q=100)
—Hmm... Como mínimo puedo deducir que eso es un no, y viendo el arma que lleva consigo supongo que está dispuesto a ayudar con su contención, muy bien...
De su cinturón, el hombre saca un estoque de color carmesí, apuntándolo hacia la entrada del túnel mientras aquellos sonidos cristalinos parecían aumentar en intensidad con cada segundo que pasaba. El hombre extiende su mano libre en el aire, provocando que una parte del mango de su estoque se desprenda. Un cristal del mismo color que la hoja comienza entonces a levitar, siguiendo los movimientos de su mano mientras brillaba del mismo color que sus ojos.
—¿Le parece si le damos una cálida bienvenida a nuestros visitantes lunares? Belkheim recibe a criaturas de todo tipo después de todo...
La noche apenas comienza en Belkheim...